Seguridad en foco
Al inicio del enfrentamiento, los candidatos concentraron fuego en la seguridad pública, principal preocupación de los paulistas según las encuestas. Tarcísio acusó al adversario de tolerar la infiltración del PCC en órganos públicos y citó la reciente detención del concejal Senival Moura (PT) por presunto lavado de dinero en una empresa de autobuses. Haddad respondió señalando alianzas de Tarcísio con figuras investigadas, como el exconcejal Milton Leite, detenido este mes.
El petista también destacó récords de feminicidio, delitos raciales y ataques a la comunidad LGBT en el estado, además de resaltar que un tercio de los celulares robados en Brasil ocurre en São Paulo.
Pandemia y salud vuelven a la mesa
Haddad criticó la conducción federal de la covid-19 durante el gobierno Bolsonaro, recordando que Brasil concentró el 10% de las muertes mundiales pese a representar solo el 2,7% de la población. Tarcísio contraatacó defendiendo la ampliación de la tabla SUS Paulista, que inyecta R$ 10 mil millones anuales para sostener hospitales municipales y elevar la tasa de ocupación.
Transporte y obras en disputa
Tarcísio enumeró entregas como los primeros 24 km del Rodoanel Norte, la Línea 17 y las pruebas en la Línea 6-Naranja, que debe llegar a Brasilândia hasta fin de año. Haddad propuso el Billete Integrado Metropolitano para facilitar la vida de quienes viven en la Gran São Paulo y necesitan usar múltiples modos.
Privatizaciones y Sabesp
El exministro atacó lo que llamó “privatización desenfrenada”, citando un aumento del 27% en fallas de trenes tras las concesiones y problemas de abastecimiento tras la venta de Sabesp. Tarcísio respondió afirmando que no hubo riesgo de potabilidad y que las lluvias explican la turbidez en Baixada Santista, además de destacar mayor capacidad de inversión postprivatización.
Tono nacional
Ambos candidatos llevaron el debate al plano federal: Tarcísio cuestionó el ajuste fiscal del gobierno Lula y el aumento de recuperaciones judiciales de empresas; Haddad recordó que pagó precatórios heredados del gobierno Bolsonaro y defendió el alineamiento entre Brasilia y São Paulo para destrabar obras.