Señal inesperada en el cielo profundo
El 4 de julio de 2025, satélites captaron un destello de rayos gamma que duró solo 0,4 segundos. Bautizado como GRB 250704B, el evento pronto reveló algo aún más intrigante: una emisión continua de rayos X suaves que se extendió durante 560 segundos.
El satélite Einstein Probe fue el responsable de registrar esta fase prolongada en el rango de 0,5 a 4 keV, más de mil veces más larga que el pulso inicial de rayos gamma.
Lo que diferencia este evento
Las explosiones cortas de rayos gamma suelen estar ligadas a la fusión de objetos compactos, como dos estrellas de neutrones o una estrella de neutrones y un agujero negro. Lo que llama la atención en GRB 250704B es que la radiación en rayos X no encaja en el patrón clásico de "afterglow" producido por el choque del material eyectado con el medio interestelar.
Los investigadores concluyeron que la emisión prolongada debe tener origen en el propio objeto central remanente de la colisión.
Por qué el Einstein Probe pudo verlo
Lanzado a principios de 2024, el telescopio de amplio campo del Einstein Probe monitorea grandes porciones del cielo simultáneamente en rayos X suaves. Esto permitió capturar la señal desde el inicio, algo que los telescopios convencionales, que deben ser apuntados tras la alerta, frecuentemente pierden.
Evidencias de un magnetar
Una explicación plausible es la formación temporal de un magnetar —una estrella de neutrones con campos magnéticos extremos—. Este objeto podría convertir energía rotacional y magnética en radiación, sustentando la emisión de rayos X observada.
Observaciones con el Very Large Telescope (VLT) en Chile midieron un corrimiento al rojo de z = 0,661, confirmando que el evento ocurrió a miles de millones de años luz. No se detectó ninguna supernova brillante, lo que refuerza la hipótesis de fusión de objetos compactos.
Implicaciones para la astronomía multi-mensajero
Si la emisión larga en rayos X resulta común en fusiones similares, satélites como el Einstein Probe podrían ayudar a identificar contrapartes electromagnéticas de ondas gravitacionales con mayor rapidez, abriendo un nuevo canal de detección para eventos cósmicos extremos.