Un cierre de altibajos
La edición de 2026 de Rock in Rio bajó el telón este domingo, 13, dejando un sabor agridulce para el público. Si por un lado el festival protagonizó reencuentros que pasaron a la historia, por otro acumuló presentaciones irregulares que frustraron a parte de los fans que cruzaron las puertas de la Cidade do Rock.
El cierre estuvo a cargo del dúo Twenty One Pilots, elegido para comandar la noche final con un show vigoroso y repleto de energía — una apuesta que dividió las redes sociales, pero que cumplió la misión de cerrar la maratón en un clima de euforia.
Elton John y el regreso que nadie esperaba
El momento más comentado del festival, sin embargo, llegó antes. Elton John, que había anunciado su despedida de los escenarios, reconsideró la decisión y subió al escenario de Rock in Rio, transformando la edición en un hito. El regreso del cantante británico a la actividad arrastró multitudes y se convirtió en el tema dominante durante toda la semana, eclipsando buena parte de las demás atracciones.
Expertos en el mercado del entretenimiento ven en el episodio un movimiento estratégico: festivales de gran envergadura han invertido cada vez más en reactivaciones de carrera como forma de garantizar entradas agotadas y repercusión global.
El turno del k-pop en el puesto más alto
Otro punto que definió 2026 fue la consolidación del k-pop — género pop originado en Corea del Sur, marcado por coreografías sincronizadas y fandoms altamente comprometidos — como atracción principal de uno de los mayores festivales del planeta. El cambio señala un giro en el perfil del público y en las prioridades de curaduría del evento.
La sueca Zara Larsson también brilló, entregando un pop solar que animó al público y sirvió de contrapunto ligero en medio de line-ups más intensos.
Lo que quedó a deber
No todo fueron aciertos. Parte de la programación fue objeto de críticas por presentaciones tibias, problemas de sonido en determinados horarios y elecciones artísticas cuestionables, que dividieron al público y generaron quejas en las redes.
- Algunos artistas no lograron sostener la expectativa creada antes del festival.
- Horarios de menor atractivo concentraron las mayores decepciones de la edición.
El legado de 2026
Al equilibrar nostalgia, tendencias globales y apuestas arriesgadas, el Rock in Rio 2026 terminó como un retrato fiel de un sector en transformación: más conectado al pop internacional, más dependiente de grandes regresos y cada vez más disputado entre nichos distintos de fans. Queda por saber cuáles de estas elecciones se repetirán en la próxima edición — y cuáles quedarán solo como lección.