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Tormenta en el Báltico: la debacle electoral que acecha a la CDU de Merz en el nordeste alemán

Los sondeos de un dígito en Mecklenburg-Vorpommern exponen la crisis de la CDU, el desgaste del 'cordón sanitario' contra la AfD y la terquedad del gobierno de Berlín en mantener el rumbo.

Tormenta en el Báltico: la debacle electoral que acecha a la CDU de Merz en el nordeste alemán

Un navío a la deriva en el litoral del Báltico

El paisaje político del nordeste de Alemania depara un escenario poco cómodo para la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido del canciller federal Friedrich Merz. En el estado de Mecklenburg-Vorpommern —franja costera bañada por el mar Báltico, que fue bastión seguro de los conservadores—, las encuestas de intención de voto se empeñan en clavar a la formación en la casa de un dígito.

El resultado es una suerte de encallamiento anunciado: casi todos los institutos de sondeos apuntan en la misma dirección y, aun así, la dirección del partido insiste en no corregir la ruta.

El 'cordón sanitario' bajo fuego cerrado

En el centro de la polémica está el concepto que los alemanes llaman Brandmauer —literalmente "muro cortafuegos", una especie de cordón sanitario que la CDU y las demás fuerzas tradicionales levantaron para negarse a cualquier tipo de cooperación con Alternativa para Alemania (AfD), sigla de extrema derecha que crece en las urnas del Este alemán.

Los críticos internos y externos al partido sostienen que esa muralla, sumada a una propaganda intensa y a un discurso que consideran poco democrático, es justamente el combustible que alimenta el avance de los adversarios. Para ellos, la formación estaría programando su propio naufragio al mantener el timón trabado en esa dirección.

Amthor y el peso del 'Weiter so'

En la línea de frente de esa travesía agitada aparece Philipp Amthor, joven cuadro de la CDU que actúa como una especie de auxiliar político de la sigla en la región nordestina. Su tarea no es sencilla: defender en casa una estrategia diseñada en Berlín, mientras los números locales se desangran.

El mantra berlinés es lo que se dio en llamar "Weiter so" —algo como "continuar así", "seguir como está". Es una postura de terquedad ante la evidencia, dicen los analistas, que transforma lo que debería ser una corrección de rumbo en un apego obstinado al mismo guion.

Un cuadro que se repite

Lo que está en juego

Mecklenburg-Vorpommern es un termómetro importante del humor político del Este alemán, la región donde los conservadores enfrentan la competencia cada vez más feroz de la extrema derecha. Si el navío de la CDU sigue navegando con el timón trabado, advierten los críticos, el encallamiento en las playas del Báltico puede dejar de ser una metáfora y convertirse en resultado de urna.

La pregunta que planea sobre Berlín es sencilla: ¿cuántos naufragios electorales serán necesarios antes de que la tripulación cambie de ruta?

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